En este escrito, no vamos a hilar tan fino respecto a cómo componer y en la forma, sino más bien, la idea es presentar una base bíblica y transversal sobre el contenido de las composiciones musicales cristianas. Para esto, haremos el ejercicio de observar lo que algunos salmos nos tiene que enseñar en sus mensajes ¿y por qué los salmos? Porque es una base sólida sobre la estructura de un mensaje Cristo-céntrico, son explícitos en sus enunciados sobre quien es Dios y la condición humana y por último, es el libro más usado de toda la Biblia para escribir canciones para ser cantadas en nuestras iglesias locales. Con todo esto y más, creo que debemos empezar por aquí.

 

Una panorámica general

Usaremos el ejemplo del Salmos 8. Este salmo fue escrito por David para el director musical de los cultos de adoración del pueblo de Israel. Se usaba de manera congregacional, por lo tanto, de manera general podemos trazar un hilo conductor de la siguiente manera:

Verso 1 – Alabanza a Dios (Señor, Soberano, tu gloria puesta en los cielos)

Verso 2 – El método de Dios para declarar quien es él (alabanzas desde la boca de los niños)

Verso 3 – La aseveración que la creación fue hecha por Dios

Verso 4 – Pregunta retórica del hombre ¿quién es el hombre en comparación con Dios?

Verso 5 – Da a entender que todo el honor que posee el hombre es un regalo de Dios quien merece todo el honor realmente.

Verso 6,8 – Muestra el nivel que Dios le ha dado al ser humano en la creación y su responsabilidad sobre ella

Verso 9 - Alabanza a Dios (Señor, Soberano, tu gloria puesta en los cielos)

 

Este salmo es un buen punto de partida al momento de darle un fundamento a nuestras composiciones musicales en donde vemos principios prácticos para nuestra vida como adoradores. Una de las primeras cosas que declara el salmo es el lugar que tiene Dios en toda la creación: Señor y Soberano, lo cual nos coloca automáticamente en nuestro lugar como seres humanos: nos somos igual ni más que Dios. Esto implica que todas las bendiciones, privilegios y honores que tenemos no son debido a nosotros mismos, sino porque Dios nos los da como regalos; no tenemos el derecho de adorar a Dios, en realidad le adoramos porque Él nos permite adorarle. Todo esto, el salmo lo dice en un su comienzo y también su final.

 

En segundo lugar, vemos otra declaración que se repite un par de veces: En los cielos vemos la gloria de Dios, el sello de que todo lo creado no tiene otra explicación más clara de que solo un ser personal y divino pudo haber creado todo. Los cielos son la evidencia de esto. Lo cual nos lleva a la pregunta que coloca todo en su lugar “¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?” Dios nos ha dejado huella de su poder en toda la creación y esto nos obliga a no seguir pensando que somos el centro por donde pasa la adoración ya que la creación misma da cuenta de esto siempre cuando cumple su propósito. Nosotros muchas veces no damos la adoración que le corresponde a Dios, en cambio la creación lo hace siempre sin fallar. Con esto la pregunta del salmo cobra mayor sentido, porque aun así Dios nos da el privilegio de adorarle. Dios piensa en nosotros, y no solo eso, nos toma en cuenta, es decir, nos hace parte de la adoración que la misma creación le entrega a su Creador.

Y para que todo esto quede aún más claro, Dios usa un método muy interesante para darlo a conocer: los bebés y los niños. El salmo dice que de la boca de ellos surge la alabanza a su Creador. Esta porción de la Biblia tiene su aplicación y realización en Mateo 21:16 en donde los niños gritaban “Hosanna al Hijo de David”. Los niños tienen una capacidad sorprendente de decir las cosas como realmente son, sin mayores adornos o eufemismo, sencillamente lo dicen. Cuando Jesús estaba en el templo, entre tanto alboroto por lo que él mismo había hecho al denunciar la corrupción al interior del mismo, dice el texto que los mismo Fariseos veían como hacia “cosas maravillosas” y además veían como los niños gritaban “Hosanna al Hijo de David”. Los niños se preocupan de lo medular, no de tanto de los adornos y de esta capacidad sale esta declaración tan potente. Cuando el salmo ocho nos plantea esto nos está diciendo que Dios se ha encargado de que nadie olvide lo importante en la vida: fuimos creados para adorar a Dios, y aunque el ser humano lo olvide, la creación no y los bebés y los niños tampoco.

Por otro lado, vemos en este salmo que la adoración tiene dos caras que debemos contemplar, la primera es la que todos conocemos ampliamente y usamos y es donde reconocemos a Dios como Señor y Creador del universo quien envío a su hijo Jesucristo a la tierra a morir en la cruz para pagar el precio de nuestros pecados y ser salvos, de este modo, restaurar nuestra relación con el Padre. La otra cara es cuando reconocemos quienes somos nosotros ante Dios. Cuando entiendo que Dios es completamente santo, entiendo que soy completamente pecador. El salmo ocho lo enuncia de una manera más poética y comparativa cuando dice que al hombre “lo hiciste poco menos que un dios” Entendamos bien esto. Esta idea no quiere decir que somos una especia de “dioses menores” y que por ende exista una escala de dioses. No somos un dios, ni como uno, y no somos Dios. El sentido real de esto, es que Dios puso al hombre un poco menor que los ángeles o seres celestiales. Los ángeles no poseen algo que nosotros como seres humano si: gracia. La gracia es dada por Dios para el hombre corrompido por el pecado y no habilita para estar en la misma presencia de Dios sin mérito o esfuerzo alguno. Los ángeles no pueden decir lo mismo y ya conocemos la historia del ángel caído al cual no se toleró ni un ápice de su conducta en contra de Dios. ¿Te imaginas las veces en las cuales actuamos en contra de Dios y a pesar de esto él no nos rechaza porque su gracia está en nosotros?

 

Algunas declaraciones importantes

Este salmo tiene una forma de presentar a Dios muy práctica. Por ejemplo, comienza con la siguiente declaración “Oh Señor, soberano nuestro, ¡que imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!” (vr.1) y termina diciendo: “Oh Señor, soberano nuestro, ¡que imponente es tu nombre en toda la tierra!” (vr.9) La intención de este salmo es reconocer quién es Dios como Creador y usa expresiones muy específicas como:

 

1.- Señor y Soberano: La primera indica que Dios es dueño de todo y la segunda indica que Dios puede echar mano de todo. Ambas se relacionan en función de que Dios es Dueño y es capaz de mover, usar, agregar o quitar, mejorar o destruir todo, porque todo le pertenece a él.

2.- Que imponente es tu nombre: para un judío el nombre de Dios no era algo que decían o escribían todos los días, el nombre “Jehová” era un nombre sagrado y como seres humanos no tenemos la posibilidad de mencionarlo siquiera. Una forma práctica que Dios uso para mostrarse al ser humano fue por medio de muchos nombres que estaban directamente relacionados con algún suceso de vida personal o colectivo. Por ejemplo, el Señor proveerá (Génesis 22:13, 14; Salmos 23; Marcos 10:45; Romanos 8:2) es un nombre específico para una situación específica, he ahí su sentido e importancia. Cuando un judío decía “que imponente es un nombre” se refería a Jehová y todos sus derivados porque en todas las interacciones de Dios con el hombre se veía el poder y la magnificencia divina.

3.- Has puesto tu gloria sobre los cielos: si Dios usará un código de barra sería su gloria. La gloria de Dios es la huella digital suya con la que lo podemos identificar. La expresión quiere decir: “Has puesto tu sello, tu rostro, tu huella en los cielos cuando los miramos” Una declaración potente que lleva al ser humano a alabar a Dios a través de la creación.  La creación nos enseña dos cosas: primero, es que tenemos un recordatorio constante de que la adoración le pertenece a Dios y segundo, que la naturaleza no falla en darle la gloria a Dios, nosotros sí.

 

Ideas claves para la composición musical

 

¿Qué podemos extraer del salmo ocho?

♦La adoración comienza en Dios y termina en Dios. Adoramos porque él nos permite adorarle y experimentar lo que sucede cuando hacemos esto. El fundamento lo dio el mismo Señor Jesucristo cuando dijo “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis  22:13, NVI)

♦Podemos usar la creación como un recurso que exalte y alabe al Creador de todas las cosas. Podemos usar diversos elementos concretos de la creación para usarlos como figuras que nos acerquen a los atributos de Dios y su accionar en la humanidad.

♦La Biblia nos enseña cientos de nombres de Dios que podemos usar para profundizar en su comprensión, lo cual, nos brinda un recurso bíblico y práctico para acercar a la congregación a conocer un aspecto de Dios fresco y significativo.

♦Dentro de la composición musical debemos mantener al ser humano en el lugar que le corresponde: como un ser que debe su existencia a un Creador y que todo honor que posee no es propio sino que proviene del mismo Creador.

♦Debemos usar como punto de partida en la composición a la persona de Cristo ya que él es la base que nos permite entender quién es Dios realmente (completamente santo) y quienes somos nosotros (completamente pecadores)

♦Las canciones no son teología, pero deben contener una teología sana. La teología debe proveer elementos claros sobre el evangelio de Cristo a las personas que las escuchen.

♦No se trata de exacerbar las emociones del ser humano en función de lo que yo quiero o siento solamente, sino más bien, como se siente o quiere el corazón mismo de Dios. Cuando entendemos esto podemos enfocar de buena manera lo que sucede en nuestro corazón. Una composición antropocéntrica pierde propósito.

♦Es necesario recordar y reflexionar constantemente lo que la Biblia dice para extraer verdades concretas y poderosas al momento de escribir. También podemos recordar y reflexionar en nuestra propia experiencia de vida junto a Dios, que es un buen insumo para darle contexto a nuestras composiciones.

♦Es necesaria la inspiración del Espíritu Santo para componer conforme al corazón de Dios y registrar algo que provenga no solo de una experiencia personal, sino una experiencia personal junto a Dios.

 


Publicado originalmente por Cantemos el Evangelio