Me he encontrado con personas que profetizan, o bien han profetizado, a Trump como un Nehemías moderno, algo así como un líder piadoso para el pueblo bajo el pacto de Dios. Esto es bíblicamente problemático. Trump es un líder con un carácter moral seriamente defectuoso y no es piadoso en ninguna forma (ciertamente no es un seguidor de Jesús) de acuerdo con el fruto de su vida y las prácticas de negocios… él es claramente una persona y un líder “post-verdad” [1] (los frutos no mienten, como John Piper muestra en su blog).

Estados Unidos no es una nación cristiana. Como todas las naciones, hoy en día los EE.UU. es una profunda mezcla de todo tipo de creencias, idolatría, valores corrompidos, etc. Aunque tiene una fuerte herencia cristiana. Sólo Jesús como presidente soberano del mundo, establecerá una nación “cristiana” verdaderamente bíblica cuando regrese a gobernar la tierra. Hasta entonces, vivimos en un mundo profundamente comprometido con lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, viviendo y operando en una Guerra espiritual cara a cara (incluyendo batalla social, económica, política, ecológica).

Para ser bíblicamente consistente, debemos equiparar a Trump al Ciro pagano (a quien Dios elevó para bendecir al pueblo del pacto de Dios, no sólo al decretar su regreso, sino ayudarlos a reconstruir Jerusalén y el Templo), o bien a Nabucodonosor (Un instrumento de juicio sobre Israel y otras naciones. El provocó guerras por todas partes para extender su imperio nacionalista).

LA PREGUNTA ES: ¿para qué propósito ha puesto Dios este líder sin escrúpulos en el poder de los Estados Unidos en este momento? ¿Para la bendición o para el juicio? ¿O una mezcla de los dos en diferentes grados y en diferentes esferas de la vida en los EE.UU. y el mundo, a través de la cual el Dios de las naciones cumple ciertos propósitos soberanos?

La respuesta a la pregunta – el fruto – será visible para todos en el transcurso de los años. Ruego por lo mejor, y oro por el Presidente Trump, pero quedé profundamente perturbado en mi espíritu escuchando su discurso inaugural de 15 minutos. Su…

  • populismo egocéntrico escasamente disfrazado de “todo es para ustedes, los estadounidenses olvidados”, y
  • lamento acerca de la “carnicería americana” a manos de los anteriores presidentes (castigándolos en su presencia como “el gobierno de Washington” que ha arruinado a América), y
  • llamando a un nuevo patriotismo nacionalista de construcción del imperio, a una “Gran América”. ¿Será tal vez la proyección de su propio narcisismo? Sin duda, es lo opuesto a los valores del presidente Jesús en su Reino, en cuyo nombre el presidente Trump fue juramentado por cinco líderes cristianos y un líder judío, quien enseñó: “si te aferras a tu vida / nación, buscando tu propio bien; la perderás. Más si entregas tu vida / nación en el servicio de mí (justicia /verdad) y el prójimo, entonces encontrarás la verdadera vida / nación”.

Lo que más me perturbó fue la clara complicidad en su discurso: presuntuosa y arrogante presentación como de quien salvará a América a partir de hoy, y se refirió al mundo también ¿es por lo tanto Trump un nuevo Mesías?

No presumo profetizar sobre esta situación (de Estados Unidos y del mundo). No tengo una clara e inequívoca palabra del Señor. Ustedes pueden (y la historia) probar si lo que siento y digo es profético o no, si es verdad o error. Lo que temo es que aquellos que dicen profetizar que Trump es un gran hombre de Dios profeticen falsamente, al igual que los “profetas de la corte” del Antiguo Testamento que profetizaron lo que los Reyes de Israel querían oír: “paz, paz, prosperidad y prosperidad”, Cuando no había paz, sino juicio.

En resumen, permítanme asegurarles a todos que:

  1. Oro por Trump y los Estados Unidos mientras oro por mis propios líderes políticos (corruptos muchos de ellos) y la nación de Sudáfrica, como Pablo nos enseñó a hacer en 1 Timoteo 2.
  2. Ruego que Trump se convierta en cristiano (como dicen algunos), y que Dios nos muestre evidencias de esto, viendo el fruto del cambio en su actitud y carácter. Será bueno para los Estados Unidos y las naciones y traerá gloria a Dios.
  3. Dios puede usar a cualquiera que Él desee para realizar cualquiera de sus propósitos soberanos. Desde un “jefe de pecadores” como Pablo el apóstol, pasando por endurecer el corazón de Faraón para el Éxodo de Israel en Egipto, hasta para hablar a través de un burro. La pregunta es: ¿Ha traído Dios a Trump al poder? Oro por lo mejor, pero soy realista y estoy preparado por si no lo es.
  4. Hillary Clinton ha sido mencionada varias veces en el debate. Sólo para ser claro: no soy partidario de ella debido a su postura sobre numerosos problemas socio-éticos que se oponen seriamente a los valores centrales del Reino de Jesús.
  5. Todas las profecías hechas en el nombre de Jesús deben ser “juzgadas” -evaluadas y discernidas y consideradas responsables- como Pablo enseñó en 1 Corintios 14, de lo contrario el nombre de Jesús puede ser avergonzado.
  6. Como seguidores de Jesús, y especialmente de los líderes cristianos, necesitamos ver las cosas (la vida y la arena sociopolítica) más desde una cosmovisión de Cristocéntrica, una mentalidad de “Reino de Dios”, y menos a través de nuestras lentes ideológicas y condicionamiento cultural, nuestra clase social, la identificación política, etc. La Iglesia está cautiva y se encuentra tristemente dividida entre líneas ideológicas (política, clase, raza, género), más que unida como una sola en respuesta a la oración de Jesús en Juan 17. Somos, antes que todo, seguidores de Cristo bajo el Presidente Jesús viviendo bajo su gobierno, sus valores y su misión en el Reino, mucho antes de que seamos americanos o sudafricanos, republicanos o demócratas, blancos o negros, ricos o pobres, hombres o mujeres. ¿Cómo podemos renovar nuestras mentes y corazones genuinamente para ver lo que está sucediendo en la realidad a través de las lentes del Reino de Dios, La Mente de Cristo?
  7. Por último (¡siempre es bueno parar en el número 7!), necesitamos una correcta teología bíblica de Jesús y del Reino para tener una visión correcta de la Iglesia y del Estado y un compromiso con ella. La era de la “Cristiandad” (también llamada “Constantinismo”: era de confusión y mezcla de la Iglesia y el Estado, donde los cristianos gobiernan a través de las estructuras de poder político, el Estado) sigue gobernando fuertemente el pensamiento de muchos cristianos y está lejos de la visión de Jesús y la Iglesia Primitiva, que tomó el papel de Siervo Sufriente de Dios en la sociedad por el bien de los pecadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, enfermos, pobres, oprimidos, etc., en contra de las estructuras de poder. No voy a continuar, pero esto es el corazón de todo este debate que hemos estado disfrutando juntos como cristianos.

Mis queridos hermanos y hermanas, ruego de todo corazón: Dios tenga piedad de todos nosotros, que Dios tenga misericordia de Donald J. Trump y de América y de las naciones del mundo. ¡Ven Señor Jesús, ven Pronto!


Originalmente publicado en Pax Pneuma, 2017. Traducido con autorización. Traducción de Daniel Antilef Valdebenito.