Tú sabes que deberías orar. Sabes que Dios te invita y hasta te ordena que ores. Él ama escucharte, quiere saber de ti. Pero hay momentos cuando tu alma se siente totalmente desierta, cuando hasta abrir tu boca para orar parece algo imposible. ¿Qué haces?

 

Solo ora

Tal vez la cosa más difícil en esos momentos es aun hacer el esfuerzo para orar. Solo ora. Es siempre lo correcto que debemos hacer. Ora de forma breve si lo necesitas. Dile a Dios que estás teniendo dificultades para orar. Pero de alguna manera solo ora.

“Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y orad por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamar lo hable con denuedo, como debo hablar.” —Efesios 6:18-20

 Ora el evangelio

Prueba algunos de estos pasajes, todos los cuales Jerry Bridges recomienda como claves en su vida de oración. Mientras los oras, confiesa quien eres y recuerda lo que Dios ha hecho en Cristo por ti. Enciende, aunque sea una pequeña llama en tu alma con el calor de las buenas nuevas.

“Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.” —Salmos 103:12

“Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados.” —Isaías 43:25

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros.” —Isaías 53:6

“Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos. Bienaventurado el hombre cuyo pecado el señor no tomara en cuenta.” —Romanos 4:7-8

“Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.” —Romanos 8:1

Existen muchos otros, incluyendo Salmos 130:3-4Isaías 1:18Isaias 38:17Miqueas 7:19Efesios 1:7Colosenses 2:13-14Hebreos 8:12; y 10:17-18.

 

Ora con valentía

La valentía puede ser difícil de conseguir en tiempos de opacidad o crisis, pero la valentía es el derecho natural del cristiano. Ora con valentía confiado en que Cristo ha abierto el camino al Padre y a todas sus bendiciones.

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” —Hebreos 4:16 .

 

Ora confiadamente

Ora con valentía, pero ora también con seguridad, confiando no en tus propias palabras o sabiduría, sino en el Espíritu de intercesión.

“Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.” —Romanos 8:26-27

Ora por sabiduría

Ora reconociendo tu falta de sabiduría no solamente para afrontar tu situación, sino hasta para saber cómo orar al respecto. Ora por sabiduría porque, como Dios dice:

“Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”  —Santiago 1:5

 

Ora para creer y aceptar las promesas de Dios

Las promesas de Dios son buenas, agradables y reconfortantes si solo tú decides creer y aceptarlas. ¡Ora que Dios te ayudará!

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” —Mateo 11:28-30

 

Ora por paz

Dios es el dador de la más verdadera y profunda paz para el alma. Ora que Él te concederá Su paz para tu alma.

“La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” —Juan 14:27

 

Ora por fe para saber que Dios está contigo

Finalmente, ora por fe para creer que Dios no deja ni olvida a aquellos comprados con la sangre de su Hijo. Él está siempre cerca, siempre contigo.

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tú vara y tu cayado me infunden aliento.” —Salmo 23:4

 


Una publicación de sdejesucristo.org