Si no te has enterado de que 2017 marca el aniversario número 500 de la Reforma, quizás has estado bastante desconectado de Internet. Un hecho histórico que no solo cambió vidas, sino que sentó las bases de una nueva visión teológica, puesto que volvió a colocar a Dios en el lugar que le correspondía.

Quién iba a pensar que lo que comenzó con una simple protesta de parte de Martín Lutero, en contra de una serie de prácticas religiosas de parte de la iglesia de Roma, terminaría siendo un movimiento transformador de la Iglesia, de la sociedad de la época y de la historia. Este movimiento, denominado como "la Reforma", se expandió por los próximos 200 años, cruzando el océano y llegando a América. Las cinco “Solas” que vamos a ver resumieron la teología propulsada por la Reforma.

Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517. La queja principal de estas tesis era la venta de indulgencias, las cuales tenían como fin supremo la construcción de la Basílica de San Pedro. Sin embargo, esto inició todo un movimiento que culminó revisando no solo la venta de las indulgencias, sino también toda la teología que la iglesia de Roma practicaba y enseñaba. Por años, los teólogos de la Reforma cuestionaron y cambiaron el entendimiento de la salvación del hombre que la iglesia católica abrazaba, junto con toda la teología relacionada al plan de redención. Con el paso del tiempo se hizo necesario resumir todo ese nuevo entendimiento teológico, con tal de que otros pudieran visualizarlo de una manera sencilla, pero no simplista. Esto dio origen a las denominadas "5 Solas", las cuales son la denominación conjunta para cinco frases en latín que surgieron durante la Reforma Protestante y resumen las creencias teológicas básicas de los reformadores o protestantes que entraban en contraposición con la doctrina católica, entre las cuales tenemos:

  • Sola Escritura: La Palabra de Dios es la máxima autoridad en materia de fe y práctica. Por tanto, nada que contradiga la revelación de Dios puede regular la vida del creyente (Gálatas 1:6-102 Timoteo 3:162 Pedro 1:3)
  • Solo Cristo: La salvación se encuentra solo en Cristo, excluyendo así todo otro camino para llegar a Dios (Hechos 4:12).

  • Sola Gracia: La salvación es un don de Dios. Por tanto, es algo que el pecador recibe de forma inmerecida basada en los méritos de Cristo alcanzados durante su vida, muerte y resurrección (Efesios 2:8).

  • Solo Fe: La salvación solo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir (Efesios 2:8-9Romanos 3:28).

  • Solo a Dios la Gloria: El propósito de la salvación que recibimos es glorificar a Dios; poner de manifiesto las excelencias o virtudes de su carácter (Efesios 1:4-61 Pedro 2:9).

Estas frases representan la escencia de la teología reformada, y resumen verdades no negociables del evangelio puro. Toda Iglesia que se autodenomine como sana debiera abrazar estos cinco pilares fundamentales de la fe, pero lamentablemente muchas iglesias han asumido estos principios y han dejado de proclamarlos con claridad y frecuencia, poniendo cualquier cosa por sobre estos pilares. Esto supone un error dogmatico tremendo en las iglesias latinoamericanas.

Es interesante el saber que a 500 años de sacar a la luz aquellas cosas que habían quedado en la oscuridad (Post tenebras lux), aún estas verdades no han impactado en zonas importantes del mundo, considerando que son hitos históricos que cambiaron el eje del mundo. Sólo por decir un ejemplo, las primeras personas en pensar en un estado separado de la iglesia (Estado laico) fueron precisamente los reformadores. Ante esto tenemos que preguntarnos si realmente la reforma ha sido trascendente en 500 años. ¿A 500 años, La reforma continúa? ¡Veamos!

La mayoría de los cristianos no imagina que sin la Reforma Protestante, no sólo el verdadero evangelio tal vez no hubiese llegado a nosotros, sino que incluso no habrían Biblias en nuestro idioma y quizás hasta fuésemos analfabetos. ¿Entonces el mensaje del "Evagelio" es lo trascendente"? Efectivamente querido amigo lector. Tanto histórica como bíblicamente, un regreso a las Escrituras implica un retorno a las doctrinas esenciales. Hoy debemos volver a esas doctrinas escenciales, y eso se hace con una nueva reforma. ¿Habrá alguna diferencia entre una y otra? claramente.  La primera es la celebración del movimiento de reforma doctrinal y eclesiástica que comenzó hace 500 años, y la segunda es el impacto continuo de esa reforma en nuestras vidas, familias, iglesias y ciudades hoy en día. La manera clásica de referirse a este impacto es: "Ecclesia reformata, semper reformanda secundum verbum Dei", lo que significa:la iglesia reformada, siempre reformándose conforme a la Palabra de Dios. Dicho de otra forma, las ideas de la Reforma deben impactar a la iglesia por medio de una reforma continua. Ahora bien, ¿cómo se expresó esa reforma continua en el pasado? ¿Cómo se debe expresar hoy? Hay un factor que jugó una preponderancia transformadora hace 500 años, y es  perfectamente aplicable para el día de hoy.

 

La Predicación del Evangelio

La predicación tiene que interactuar con el contenido de la Escritura, y tiene que aplicar el mensaje a las necesidades y los problemas de la congregación. Ese mismo principio (Sola Escritura) fue lo que motivó a lutero, puesto que las mismas escrituras nos revelan a Cristo, la persona en la cual se hace carne el Evangelio. Tenemos que anunciar lo que es de primera importancia: “el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué” (1 Cor. 15:1-3). Siempre debemos predicar el Evangelio, sobre todo en tiempos actuales en los cuales, al igual que hce 500 años, el evangelio lo están vendiendo con distintas doctrinas que benefician más el bolsillo que nuestros corazones. ¡Cuanta responabilidad tenemos al proclamar el Evangelio!

 

Debemos recordar que dependemos de la soberanía de Dios. Calvino y sus colegas “reconocieron que el éxito de la Reforma en Ginebra y la preservación de la iglesia en el futuro dependía, no de sus esfuerzos, sino de la gracia sustentadora de Dios". Oremos y pidamos a Dios que él pueda levantar hombres que puedan predicar las verdades Bíblicas que hace 500 años estaban en la oscuridad. Pidamos que Cristo inunde nuestros corazones y nos de el valor de llevar el mensaje transformador y puro del Evangelio en tiempos de excepticismo, y que al igual que la quinta sola, hágamos todas estas cosas con el fin de glorificar el nombre de Cristo, aquel que murió por pecadores como yo.

Hoy es un día para que demos gracias a Dios por la Reforma, y también un día para que reflexionemos: Mientras existan personas perdidas en sus pecados, y existan congregaciones afirmando un falso evangelio, no viviendo para la gloria de Dios y rechazando la veracidad de las Escrituras, todavía hay necesidad de proclamar el verdadero evangelio y anunciar la Palabra de Dios. ¡Sigamos reformándonos!

 

SDG